La fuerza en el ciclismo

Está demostrado científicamente las aplicaciones positivas del entrenamiento de la fuerza (capacidad de vencer una resistencia) en modalidades de resistencia de larga duración. El entrenamiento de la fuerza puede aportar más a la mejora de la resistencia que la resistencia a las modalidades de fuerza, ya que el entrenamiento de resistencia produce un estado catabólico en el organismo que limita las ganancias de fuerza, caracterizado por disminución en la producción de testosterona en las horas posteriores al entrenamiento y aumento del cortisol.
Entre las aplicaciones del entrenamiento de fuerza a nuestro deporte, encontramos que puede mejorar hasta el V02max en sujetos no entrenados o en edad adulta en una primera fase breve de inicio del entrenamiento. Pero en sujetos deportistas avanzados, un entrenamiento de fuerza es difícil que mejore el potencial aeróbico máximo.
Pero, en relación a otros factores determinantes del rendimiento, en cuanto al umbral de lactato y reclutamiento de fibras, sí que puede producirse una mejoría en sujetos entrenados. Si mejoramos la fuerza máxima con el entrenamiento, ante una carga de pedaleo o velocidad submáxima (según el modelo de reclutamiento de fibras) se estimularán más las fibras lentas u oxidativas y menos las glucolíticas o blancas, produciéndose para una misma carga menos lactato y menos fatiga, consumiendo menos oxigeno y alargando la duración del tiempo hasta al agotamiento.

El objetivo conseguido será la mejora de la economía de pedaleo y del rendimiento. fuerza Para conseguir este efecto de manera más positiva para el ciclista de carretera, las adaptaciones que tienen que producirse deben ser neurales (en el sistema nervioso), debido a la mejora de la sincronización y reclutamiento muscular, sin estimulación de la hipertrofia de fibras glucoliticas FTIIa y FTIIb. Así no se pondría en juego el potencial aeróbico del deportista de fondo produciendo interferencias entre adaptaciones al entrenamiento de fuerza y resistencia en cuanto a encimas, capilares, densidad mitocondrial, etcétera.

Otros deportes Respecto a otros deportistas como corredores de fondo y triatlón, también el entrenamiento de fuerza puede mejorar la economía de carrera y la longitud de zancada. Las adaptaciones del entrenamiento de fuerza máxima, explosivo y pliométrico (saltos) mejoran el stifness miotendinoso (capacidad contráctil) y por tanto el rendimiento. En otras modalidades ciclistas, la fuerza adquiere aún una mayor relevancia: Esprinters, pistards, mountainbike, ciclocross (especialmente cuando se deben superar rápidamente obstáculos y desniveles fuertes)… en estas disciplinas, la fuerza del ciclista también se pone a prueba.

En cuanto a la programación del entrenamiento de fuerza, deberemos incluirlo progresivamente desde el inicio de la temporada y su realización puede extenderse durante largo tiempo, exceptuando las fases competitivas más intensas en la que el entrenamiento requiera la máxima especificidad. Por tanto, concluimos y consideramos al entrenamiento de fuerza como un buen contenido de entrenamiento cruzado siempre que sea en la dirección correcta.