La Importancia de saber abrigarse

Para seguir practicando ciclismo a pesar del frío que traen el otoño y el invierno, la vestimenta es un punto clave. Se recomienda cubrirse por capas y no utilizar materiales como el algodón y el polar, que generan un calor corporal excesivo.

Por José Eugenio Moreno

Ya en pleno otoño, con mañanas y días más helados, salir a andar en bicicleta se hace quizás un poco menos tentador debido al frío y así los largos pedaleos son cambiados por un rato en la bicicleta estática o rodillo. O, derechamente, dejamos de hacer ejercicio.

En general, el invierno de nuestro país es bastante amable, no es de temperaturas extremas e, incluso, ofrece días que a veces parecen de primavera. Por lo mismo, el clima no debiera ser excusa y la clave es equiparse con la ropa adecuada y así aprovechar de rodar hasta en los días más fríos.

Lo importante es vestirse por capas y evitar materiales como algodón y polar. A los pocos minutos de andar, nuestro cuerpo genera calor, libera energía y transpira. Por lo tanto, salir muy abrigado puede salvarnos del frío inicial, pero rápidamente no sabremos dónde dejar tanta ropa. Es mejor pasar un poco de frío al principio, para luego sentir una temperatura corporal más alta a causa del ejercicio.

Idealmente, se debe utilizar una camiseta especial como primera capa, para que nos mantenga relativamente secos; luego, una tricota o polera técnica respirable ajustada al cuerpo, para evitar mucha circulación de aire. Para los menos friolentos, las calzas de siempre o shorts combinados con cubre rodillas y mangas, que son fáciles de guardar en caso necesario. Los cortavientos sin mangas también son muy útiles, protegen bastante el tronco, mientras dejan más libres los brazos para maniobrar. Si es mucho el frío, utilizar cortavientos de manga larga y “pierneras” que cubren las piernas por encima de la rodilla hasta los tobillos.

Hay que evitar los buzos de algodón, chaquetas gruesas y, en general, ropa que finalmente nos hará transpirar más de la cuenta, sentirnos sofocados y que, a la larga, serán un obstáculo para realizar movimientos fluidos.

Para la cabeza existen gorros ajustados y cintillos que cubren las orejas, pero que permiten el uso del casco sin incomodar. También están los cuellos multiuso, que sirven de gorro, cintillo, balaclava, etc. Si el día está nublado, ideal son los anteojos transparentes o amarillos, ya que permitirán mejor visión que los oscuros.

Los guantes, naturalmente, deben ser de dedos largos y un poco más gruesos de lo habitual. Si son de materiales tipo cortaviento, mejor aún. En los pies, unos buenos calcetines, incluso dos si no incomoda mucho con el zapato, y luego un cubre zapato que proteja del viento y lluvia en casos extremos.

La premisa es vencer el frío y que este no nos gane a nosotros, ya que el ciclismo es un deporte de toda temporada.

Fuente: latercera.com