Volver a entrenar tras una lesión o parada voluntaria

En nuestro día a día pueden suceder diferentes acontecimientos que nos hagan parar el ritmo de entrenamiento. Desde cargas de trabajo temporales hasta lesiones pasando por problemas familiares, resfriado o incluso las vacaciones de verano, pueden ser los responsables de que abandonemos nuestra rutina diaria o semanal de entrenamiento. La pregunta sería ¿cómo puedo volver al entrenamiento para estar al nivel de antes de la parada? Este tipo de preguntas las suelen hacer deportistas que llevan un plan de entrenamiento o que son muy competitivos.


Un parón de pocos días…

Hay que tener en cuenta que no siempre se puede llevar exhaustivamente una rutina de entrenamiento. Sin ir más lejos, un día de entrenamiento que te ha dejado sin reservas te hará seguramente cambiar los planes del día siguiente. Es mejor descansar y entrenar con ganas y recuperado que entrenar sin haber recuperado del todo. O un resfriado, por ejemplo, lo tiene cualquiera. Por supuesto en estos casos es mejor dejar de entrenar 4 ó 5 días que entrenar estando enfermo. Ante interrupciones de entrenamientos cortas, por ejemplo entre 3 y 5 días, puedes volver a tus rutinas de manera normal porque no habrás perdido forma. Los primeros dos días ve suave, y a partir del tercero tendrás las mismas sensaciones que cuando dejaste de entrenar. Por supuesto en estos casos, no trates de recuperar el tiempo perdido haciendo las clases o entrenamientos o ejercicios de fuerza que dejaste de hacer en el periodo de ausencia. Es un grave error que no te llevaría a mejorar tu condición física, al revés, puede ser perjudicial. Continúa con tu rutina de manera normal.

Un parón de más días…
Si el tiempo en el que estás sin hacer ejercicio físico va a superar los diez días, tendrás que hacer al menos una semana de readaptación, ya que en ese tiempo los músculos se han relajado más de la cuenta y sí que te costaría volver al nivel donde lo dejaste. Una semana de entrenamiento moderado hará que la semana siguiente estés fresco y a un buen nivel. Si estás más de 20 días sin hacer nada, entonces sería conveniente que volvieras a comenzar muy poco a poco, reiniciando tu cuerpo en la actividad física con ejercicios aeróbicos largos pero con poca intensidad. Si tienes objetivos con fechas predeterminadas, tendrás que volver a recalcularlos, ya que si intentas acelerar la consecución del estado de forma y fuerzas el cuerpo, puedes romper por el lado que menos te lo esperes.

En estos casos no te obsesiones. El pasar del placer a la obsesión y presión continua en el entrenamiento hace que no disfrutes de tu deporte y que cada vez que te salga un imprevisto que te impida entrenar, tengas una sensación de ansiedad que no te permita sentirte muy bien. Mi consejo es este: haz deporte para pasarlo bien y planifica tus entrenamientos de manera sabia y correcta, pero si tienes que volver a recalcularlos por un parón, disfruta del nuevo reto. No lo conviertas en una obsesión.

¡Sé Feliz!
Pedro García es preparador físico